lunes, 15 de junio de 2009

LEONEL O'KUINGHTTHONS ..CASIDA DE UN DIA - PRONTUARIO DEL VIENTO

REALISMO MAGICO Y POESIA LEONEL O'KUINGHTTONS

CASIDA DE UN DIA

En lo mas secreto, donde las rosas
escriben los sonetos.
Donde los jueces riman las condenas.
Y los mendigos y los reyes marchan
al ocaso con sus rebaños.
Llevando en una mano las ciruelas
y en la otra la madrina.
El viento descolora
las armas del asesino.
Y asi no se podrán descubrir los presagios.
Solo el vidente, el que auscultaba
las agrias faces de la luna,
y el apogeo de las olas.
Ya nadie puemiércoles 29 de julio de 2009

EL POEMA QUE NO PUEDE LEER EL POETA
No se sabía que era, que había

podía ser la gran nube de Magallanes.
Lilith no podía equivocarse ..
.el que la amaba se perdia en el horizonte.
Al nuevo giro está diciendo.
No he olvidado, no puedo olvidar.
Y no hay en este espacio mas bramido
que el poema furibundo del poeta
increpando a la muerte su avaricia.
y aunque la muerte le indica la gran nube
solloza, y su blasfemia, lastima.
Los ojos llenos aún de un liquido ambarino
como orina uranista o lirio ennoblecido.
Que ha sido Lilith?...
que en el punta de la noche lo escuchas
maldecir el vuelo de alas rotas
y el dedo acusador de un Dios incompetente
.Yo, solo puedo advertir lo que tu contemplas
sin testimonios ni veredictos.
El cadaver que ha buscado asilo en tu regazo
huyendo de las tormentas del infinito,
del frio espacial y de la forma sin forma de la nube.
Y aquí en esta rendija de la vida
puedo decirte:
No llores Lilith aqui tienes el jazmín
que tumbará a la muerte,
y volveré a ti para estipular el último retorno
a la gran nube
de Magallanes.



PRONTUARIO DEL VIENTO
Cuando le pregunté a mi abuelo

por su sabiduría,
por su geografía campesina,
por el recuerdo de sus ancestros.
No me contestó porque miraba
el pesado reloj de bolsillo.
No hablaba con nosotros, solamente
con los vientos y la lluvia obstinada.
Trataba de vecina a la muerte
y de amigo al invierno.
Al atardecer se despedía (por si no volvía)
del bosque de avellanos,
de los sarmientos viejos
que dejó la poda.
En la mañana se sorprendía,
sin embargo
de la neblina que pasaba de largo por la casa,
Movía la cabeza y se animaba
con la siembra intacta y el vaso compañero.
Pero una mañana la neblina
le empañó los anteojos, escondió el espejo
y ocultó el sembrado de gencianas.
No dijo nada, como siempre,
guardó el reloj, se desenredó la barba,
bebió el vino, en cuyo sedimento
estaba el secreto de nosotros.
Hoy que lo recuerdo aventuro una respuesta
a mis muchas preguntas de ese tiempo,
pero nadie me las formula
porque ya no están los sarmientos
que dejó la última poda.
Entonces como él, bebo el vaso de vino
mientras avanza la neblina.
de decir lavanda
mester de florería, marcapasos,
sin que se escuche su sinsonsin.



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